Como ser prostituta

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Posted On October 2, 2012 at 10:12 pm by /

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Nadie puede callarle la boca a la otra, tenés que escucharla, ver qué te dice. Estos abolicionismos lo que hacen es antagonizar con el colectivo de trabajadoras sexuales, como fue en su momento el feminismo esencialista que antagonizó con las mujeres trans, y eso no fue hace mucho. Hoy nos olvidamos lo que eran los encuentros de mujeres donde la primera vez que cayeron las mujeres trans, no fue de masiva aceptación.

Esto tiene como resultado la vulneración de derechos de las compañeras y la facilitación del trabajo a la policía, que tiene todavía todo el negocio bajo su órbita. Confiar en la policía, que la policía va a venir a rescatar a alguien, eso es ser idiota. Eso es tomado como una buena acción colectiva para combatir la trata. Ahí hacen una división entre las mujeres puras, que hacen un bien, y las impuras que hacen un mal, las santas y las no santas, o las santas y las putas, es una división de clase también.

No va a despegar papelitos porque entiende que eso es privar, no sólo a la trabajadora sino a todo el grupo familiar, de su comida. Trabajan en la prevención, como se hace con grupos en situaciones de riesgo y de violencia.

Es decirle a una puta que es una basura, es decirle a alguien que es un residuo patógeno de la sociedad y que hay meterlo en una bolsa. Esa simbología es un despliegue de microfascismo. Feministas abolicionistas decían cosas como: Porque si estamos adoctrinadas, a cada una la adoctrina su macho. En realidad es una campaña de terrorismo contra las trabajadoras, o contra las personas que nos acercamos y nos interesa trabajar con ellas.

Aterrorizan, yo recibo amenazas de muerte. Denuncian un Estado patriarcal pero al mismo tiempo le piden a esa misma institución que prohíba a las mujeres ejercer el trabajo sexual…. Que el Estado sea el que regule la Ley de trata de personas y quien aplica la ley son las fuerzas de seguridad. No podemos ahora agarrarnos de un argumento de una ley o de un tratado que Argentina firmó hace un montón de años.

Por un lado dicen que el sindicalismo es malo y que no se tienen que organizar, pero por el otro no dicen lo mismo para los que trabajan en un call center o en un montón de otros trabajos, recolección de residuos, no sé, manteros. Si puede hablar cuatro palabras sin trabarse y acordarse de qué año es una ley, entonces no trabaja, eso es como la Inquisición, que te ataba de pies y manos y te tiraba al río, si te morías ahogada entonces no eras bruja, si lograbas sobrevivir, lo eras.

Es una caza de brujas, si alguna se posiciona y estudia y empieza a analizar, entonces no es puta. En contra de esto, defiende relaciones sexuales igualitarias, libres, consensuadas, recíprocas y placenteras o sea, todo lo que no cabe en la cabeza de un putero.

Defendemos que las mujeres seamos dueñas de nuestros propios cuerpos y disfrutemos de ellos como, cuando y con quien deseemos hacerlo. Por tanto, no cabe en ninguna cabeza racional pintar a las abolicionistas como defensoras de una sexualidad restringida, puritana o normativa. Es la prostitución quien silencia, enmudece, utiliza y subordina a las mujeres, a sus deseos, fantasías, gustos y necesidades sexuales para servir al putero y a sus deseos.

Las prostitutas lo afirman: También se nos acusa a las abolicionistas de no escuchar a las prostitutas, de enmudecerlas, de infantilizarlas. Sin embargo, sacamos conclusiones de sus propios testimonios, de los datos que la realidad arroja.

Y esto no lo decimos solo las que pedimos la erradicación de la prostitución: Es sororidad y no paternalismo lo que practica el abolicionismo; es reconocerlas como iguales, y como iguales que son, clamamos por su libertad. Y luchamos conscientes de que somos compañeras de la misma lucha; la lucha contra la opresión del patriarcado.

Lucho y lucharé por la abolición de la prostitución. El patriarcado y el capitalismo reproducen esta brutal forma de violencia contra las mujeres; el primero conceptualiza a las mujeres como un objeto hecho por y para la satisfacción del hombre. El capitalismo dice que todo objeto y persona es susceptible de ser comprado y explotado a fin de obtener beneficio. Porque soy feminista, quiero que las mujeres disfruten de su sexualidad libre, recíproca, sin coacción; que nadie las compre ni las venda para dar gusto a un macho.

Porque soy anticapitalista creo que no todo se compra ni se vende; que las personas somos fines y no medios a los que sacar un beneficio, instrumentos con los que hacer caja. Por esto digo que sexo y placer son exactamente lo opuesto a la realidad de la prostitución. El problema no son las prostitutas, son los puteros.

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Y eso que nos quitan trabajo con esa competencia desleal. Que al periodismo lo callen otros Ver todas las prstituta prostitutas ourense de Derrocando a Roca. Las bernardas son un producto patriarcal. Porque soy anticapitalista creo que no todo se compra ni se vende; que las personas somos fines y no medios a los que sacar un beneficio, instrumentos con los que hacer caja. Que al periodismo lo callen otros Ver todas las entradas de Derrocando a Roca. Como dijo Olympe de Gouges el cuerpo de una mujer pertenece a ella exclusivamente. Trabajan en la prevención, como se hace con grupos en situaciones de riesgo y de violencia. Si estamos por "otro mundo posible", y trabajamos por que se haga realidad, no todo se puede comprar y vender. Vaya pediodistas igualitarios y equidistantes.

Como dijo Olympe de Gouges el cuerpo de una mujer pertenece a ella exclusivamente. Ni a otros hombres, ni a otras mujeres. Como siempre se ha dicho se come cuando se tiene hambre, se bebe cuando se tiene sed, y se folla cuando se tiene dinero. Hay gente que folla tan bien que sólo puede hacerlo con profesionales. En España la prostitución ejercida libre y voluntariamente debería estar regulada como cualquier otro oficio o profesión.

A partir de ahí, que sean las profesionales las que elijan, ejercicio libre de la profesión como autónomas o asalariadas como todos los curritos con su seguridad social. La verdad es que yo no veo el problema. Sobre todo los ciudadanos de derechas, católicos y personas de bien y orden. Son los peores, intransigentes con todo el mundo y a escondidas hacen lo mismo o peor que lo que critican. Enhorabuena Crudo y putas, aquí hay un ciudadano que os admira. Follar con quien te dé la gana, claro Pero no vendas tu postura personal como la quintaesencia de lo alternativo.

La prostitución es un producto directo del sistema capitalista y sus ensayos previos. La autogestión no es el derecho a vender tu cuerpo, es el hecho de no tener que hacerlo para vivir dignamente. Sin embargo nuestros politicos mas conservadores no se cortan en pagar con el dinero de todos los contribuyentes los servicios de prostitutas.

Creo que para las abolicionistas la prostitución significa violencia, y para las regulamentaristas y defensoras de la prostitución, ésta significa libertad sexual. Por eso el debate es tan complicado y peliagudo. Si estamos en el capitalismo y nos gusta, claro que todo se puede comprar y vender Si estamos por "otro mundo posible", y trabajamos por que se haga realidad, no todo se puede comprar y vender.

Quien quiera ser puta que lo sea, gratis o cobrando, pero para cobrar hay que regularizar la situación, como se hace o se debería hacer con todo tipo de profesiones, dignificando al trabajador. Contratos y sueldos dignos, seguridad social, prestaciones por desempleo, asociación sindical, etc.

Yo, yo, yo, yo. Yo he sido, yo he visto, mira un eso, que no me sale la palabra. A continuación, primera parte de la entrevista con Georgina Orellano y Leonor Silvestri. Nosotras mismas, las trabajadoras sexuales, debemos llevar nuestros reclamos en primera persona.

Mostrar las dificultades y la criminalización que tenemos para realizar el trabajo sexual de manera autónoma, y reconocernos como trabajadoras, sobre todo por el estigma que pesa sobre nosotras y nuestra actividad. Frente a eso, no hay argumento para contrarrestar una realidad que todo un colectivo necesita reflejar ante la sociedad. Hay una situación de patriarcado, pero con cara de mujer. Quieren decidir sobre los cuerpos de otras mujeres sin siquiera ponerse en nuestros zapatos, sin ni siquiera haberse parado en una esquina y saber los problemas con los que una a diario se tiene que enfrentar.

Las primeras en criticar fuertemente las condiciones laborales en las cuales tenemos que ejercer, somos las trabajadoras sexuales. Hay algunas que son verdaderamente abolicionistas y creen que no se puede legalizar la prostitución como una institución porque hay situaciones que ellas entienden como violencia, pero que nosotras entendemos como algo consensuado entre personas mayores. Hay otra vertiente que ya dejó de ser abolicionista para transformarse en prohibicionista.

Entre nosotras nos maltratamos, nos atacamos, porque si realmente fuera abolicionismo como se entiende en otros lugares, nos podríamos sentar en la mesa a discutir. Nadie puede callarle la boca a la otra, tenés que escucharla, ver qué te dice.

Estos abolicionismos lo que hacen es antagonizar con el colectivo de trabajadoras sexuales, como fue en su momento el feminismo esencialista que antagonizó con las mujeres trans, y eso no fue hace mucho. Hoy nos olvidamos lo que eran los encuentros de mujeres donde la primera vez que cayeron las mujeres trans, no fue de masiva aceptación.

Esto tiene como resultado la vulneración de derechos de las compañeras y la facilitación del trabajo a la policía, que tiene todavía todo el negocio bajo su órbita. Defendemos que las mujeres seamos dueñas de nuestros propios cuerpos y disfrutemos de ellos como, cuando y con quien deseemos hacerlo.

Por tanto, no cabe en ninguna cabeza racional pintar a las abolicionistas como defensoras de una sexualidad restringida, puritana o normativa. Es la prostitución quien silencia, enmudece, utiliza y subordina a las mujeres, a sus deseos, fantasías, gustos y necesidades sexuales para servir al putero y a sus deseos.

Las prostitutas lo afirman: También se nos acusa a las abolicionistas de no escuchar a las prostitutas, de enmudecerlas, de infantilizarlas.

Sin embargo, sacamos conclusiones de sus propios testimonios, de los datos que la realidad arroja. Y esto no lo decimos solo las que pedimos la erradicación de la prostitución: Es sororidad y no paternalismo lo que practica el abolicionismo; es reconocerlas como iguales, y como iguales que son, clamamos por su libertad.

Y luchamos conscientes de que somos compañeras de la misma lucha; la lucha contra la opresión del patriarcado. Lucho y lucharé por la abolición de la prostitución.

El patriarcado y el capitalismo reproducen esta brutal forma de violencia contra las mujeres; el primero conceptualiza a las mujeres como un objeto hecho por y para la satisfacción del hombre.

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