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Posted On October 2, 2012 at 10:12 pm by /

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Entre estos había uno dedicado a las mujeres barraganas y deshonestas 4. He aquí algunas disposiciones referentes a la misma:. E por que la castidad, en mi tiempo no podía facer tal cosa: Tenía que haber perdido la virginidad antes de iniciarse en las labores del sexo y el juez, antes de otorgar el oportuno permiso, tenía la obligación de persuadir a la muchacha.

La labor de algunos clérigos como el padre Pedro León y hombres piadosos, llamados " congregados ", que trataban de convencer a las prostitutas de que abandonasen ese género de vida, sembró la alarma entre los " padres " a partir de , hasta el punto que llegaron las protestas al Ayuntamiento, por lo que consideraban una intromisión que iba contra los propios intereses de la ciudad, y es que la mayoría de las casas de la Mancebía pertenecían al Ayuntamiento, a hospitales o a instituciones religiosas.

Pero estas incursiones fueron el principio del fin de la Mancebía. Denominadas mujeres enamoradas , su presencia en las ciudades suponía una desleal competencia para las trabajadoras de la mancebía. Sin embargo, como hemos visto en la Ordenanza del Ayuntamiento, en Sevilla se prohibieron a primeros de siglo las casas de citas o " monasterios de malas mugeres ". En la Sevilla renacentista también recibieron el nombre de "mujeres enamoradas" las cortesanas o "mujeres servidas". Son las que tradicionalmente han sido denominadas como "mantenidas" o "queridas": Igualmente graves eran las consecuencias en caso de haber "pescado" a un joven soltero de buena familia: Pocas pistas sobre su existencia han dejado en la ciudad estas prostitutas "estables"; pero la riqueza de muchas familias hispalenses, junto con la estancia permanente de prósperas colonias de forasteros, favoreció la floracion de esta singular especie de tusona.

El mayor contingente de rameras clandestinas los nutrían las cantoneras, busconas de callejón y esquina que iban a la casa de clientes, fuera de día o de noche. Como es de suponer, solían frecuentar la compañía nocturna de elementos poco deseables de la sociedad sevillana que eran, a la vez, sus clientes y sus protectores.

Eran famosos en Sevilla ciertos jóvenes conocidos como " gente de barrio ", hijos de buena familia, ociosos y holgazanes, que gustaban andar con las mujeres de torpe vida. Sorprendidos sin querer por la linterna del criado del Asistente, lo maltrataron e incluso le dieron una cuchillada en la cabeza. El Asistente los mandó preso a las Atarazanas proponiendo " apretallos y tenellos assí algunos días para que escarmentasen y enmedasen la licenciosa vida que hazen ".

Pero no sólo eran los hijos de buena clase los aficionados a las busconas de la noche, sino que, al parecer, también sus padres eran asiduos frecuentadores de algunas de ellas. Mediado el siglo XVI la prostitución ya no era un recurso al que echaban mano sólo las forasteras que llegaban a la ciudad. Ya no se trataba de un vil oficio ejercido por mujeres estantes y ajenas a la comunidad. Algunas ejercían incluso en sus propias casas. Un caso real, basado en el testimonio del escribano del Crimen de la Audiencia de Sevilla, Cristóbal de Rivera Efectivamente, la prostitución dejó de estar confinada para integrarse de una forma u otra a la vida social de las ciudades y muchas prostitutas de la época Moderna trabajaban en sus casas sin ocultarlo, en un escenario bastante doméstico, donde vivían con sus hijos, madres, hermanas y sirvientes, sin que su pecaminoso trabajo les impidiera relacionarse de forma habitual con los vecinos a través de su vida familiar.

Drakontos Crítica, Barcelona Estas bellas palabras, izas y rabizas , proceden de la lengua de germanías y las podemos encontrar ya en los Diccionarios de Autoridades de la Real Academia de y La normativa sevillana debió hacerse desde pronto muy conocida entre otras ciudades castellanas, hasta el punto de que en Felipe II decidió hacerlas extensivas para todas las mancebías del reino , promulgando así la primera reglamentación nacional sobre la prostitución.

Durante cincuenta años, éste sería el sistema de gestión y control por el que se guiaría la prostitución sevillana. Veamos el texto íntegro de la Ordenanza y que cada cual saque sus conclusiones. Ordenamos que el padre o padres que fueren en esta dicha ciudad no puedan él ni otro por él directa ni indirectamente alquilar ropa alguna, ni camisa, ni toca, ni gorguera, ni saya, ni sayuelo, ni otra cosa ninguna a ninguna muger de la dicha mancebía, ni quedar a pagar por ella a ninguna persona, so pena que por la primera vez que lo hiciere y le fuere probado pague de pena mill maravedíes e pierda todas las ropas que ansí alquilare o comprare, o quedare por fiador de ellas, y se repartan en esta manera: Item, ordenamos y mandamos que el tal padre o padres no puedan recivir ellos, ni otros por ellos, ninguna muger empeñada, ni sobre ella ni sobre su cuerpo puedan dar ni prestar dineros algunos directa ni indirectamente por ninguna via ni forma que ser pueda, aunque ella propia lo consienta y aunque la tal muger los pida prestados para curarse ni para otra necesidad que tenga, so pena que por la primera vez caiga e incurra en pena de dos mill maravedíes y tenga perdidos los dineros que ansí prestare y por la segunda vez tenga la pena doblada, e las penas se repartan por la forma arriba contenida.

Item, ordenamos y mandamos que los tales padres no consientan a ninguna muger estar enferma en la dicha mancebía, ni las curen, ni les den medicina alguna, sino que luego hagan saber a los diputados nombrados por la ciudad para que ellos las hagan llevar a los hospitales, so pena que por la primera vez aya de pena mill maravedíes repartidos en la manera que dicho es, y por la segunda vez la pena doblada.

Item, ordenamos y mandamos que en la dicha ciudad de aquí adelante, quando por su señoría se arrendaren las boticas de la mancebía, que su señoría sea servido de las mandar arrendar con las condiciones de suso contenidas y las mismas guarden y cumplan las otras personas que tienen y tubieren arrendadas las boticas y mesones que hay en la dicha mancebía.

Item, pedimos y suplicamos a la dicha ciudad que desde aquí adelante y dende luego su señoría nombre un veinte e quatro e un jurado que sean diputados de en quatro en quatro meses para ver y visitar los dichos padres e se informen si guardan y cumplen lo de yuso contenido, y que siempre quede uno de los dichos diputados viexos para el otro que nuebamente se nombrare, y que lo hallaren que es cosa dina de remedio hagan saber al asistente o a sus thenientes para que lo manden guardar y executar, no obstante que nosotros seamos y quedemos jueces para lo ver y visitar y proveer en el caso lo que sea justicia conforme a lo aquí ordenado.

Item, ordenamos y mandamos, prohibimos e defendemos que las dichas mugeres de la mancebía no estén ni residan en ella ganando en ninguno de los días de domingos, fiestas y quaresmas y quatro témporas y vigilias del año, antes mandamos que en los tales días las puertas de la dicha mancebía estén cerradas y que el padre no las abra ni consienta abrir para el dicho efecto, so pena a la muger que ganare los tales días en la dicha casa le sean dados cien azotes y al padre que lo consintiere e no lo impidiere y estorbare le sea dada la misma pena.

Item, mandamos que el padre de las mugeres no consienta ganar, ni dormir noches, ni siestas a ninguna muger fuera de la dicha mancebía si no fuere a comer o cenar y luego volberse a la dicha mancebía, so pena que por cada vez que lo contrario hiciere qualquiera de las dichas mugeres, o él por consentillo, incurra en pena de seiscientos maravedíes repartidos la mitad para los Propios y la otra mitad para el denunciador, lo cual manda executar desde el día que se le notificare, e que no tenía mas de una casa en que moren, pues no ganando en ella las dichas mugeres le basta.

Las quales dichas ordenanzas mandan que se guarden y cumplan en todo como en ellas se contiene y no excedan de lo en ellas y en cada una de ellas contenido, so las penas en ellas declaradas, por el tiempo que la voluntad de la ciudad fuere.

Fecho en Sevilla, miércoles siete días del mes de mayo de mill y quinientos y cincuenta e tres años". Antiguas ordenanzas municipales de la ciudad de Ronda y su jurisdicción mandadas pregonar por orden del rey Don Felipe Comencemos nuestra presentación cediendo la palabra a los coordinadores de este fascinante proyecto:.

Las Rochelas eran lugares que no seguían las pautas de asentamiento dictadas por los españoles para fundar pueblos en América , pues el territorio no se encontraba congregado alrededor de la plaza, sino que se mantenía disperso a lo largo de un vasto espacio.

En este primer episodio de la serie, presentaremos la parte correspondiente al tratamiento de la sexualidad en la época colonial del virreinato de la Nueva Granada. Ello traía, a primera vista, dos consecuencias: Leydig Jazmín Torres Cendales, estudiante de Historia. Tomasa fue desterrada y luego encarcelada por su condición de prostituta. Vemos, pues, que la marginación, el oprobio y el asilamiento fueron menda corriente en el caso de las prostitutas.

Sin embargo, a diferencia de las conductas que comentaremos a continuación, existía cierta tolerancia a su ejercicio, sobre todo oprque los destinatarios o usuarios podían ser hombres casados y pertenecientes a las élites coloniales.

Así, en el Levítico se afirmaba: Pero, no solamente la teología cristiana condenaba los actos homoeróticos. La legislación española basada en las Siete Partidas del Rey Alfonso X, también sancionaba estos actos y los consideraba no solamente como una afrenta al orden divino, sino como una causa de los males de la sociedad:. Sodomitico dicen al pecado en que caen los hombres yaciendo unos con otros contra bondat[bondad] et[y] costumbre natural. Es importante conocer esta reglamentación, pues a pesar de su origen bíblico y medieval, constituyó la base de las normas morales impuestas en las colonias españolas".

A renglón seguiro la autora comenta la valoración que se contiene en las opiniones de las autoridades concernidas en el caso:.

Incluso una sociedad tan religiosa como la medieval, donde la salvación era el objetivo supremo, toleró el comercio sexual para evitar males mayores como el adulterio y la violación. En España, durante la Edad Media y la edad moderna, se esgrimieron argumentos políticos, teológicos y económicos en favor y en contra de legalizar las mancebías.

Les exigían estar solteras, tener buena salud y someterse a periódicas inspecciones sanitarias y de higiene corporal. Eran atendidas por un médico y un sacerdote.

A pesar de su sujeción, la mayoría de estas mujeres prefería los prostíbulos a ejercer la prostitución por libre. Las que decidían abandonar ese tipo de vida eran trasladadas a una casa de penitencia, donde permanecían recluidas en clausura a la espera de entrar en un convento o lograr la dote necesaria para contraer matrimonio. Los beneficios de los padres de la mancebía debían ser cuantiosos pues, al decir de Colosía, algunos caballeros de alto rango participaban en el negocio.

En el Archivo de Trujillo he podido consultar contratos de tales arrendamientos. En el siglo XVI, con la contrarreforma, la tolerancia se esfumó y se ordenó cerrar los prostíbulos. Pero fueron los ilustrados radicales del siglo XVIII los que impulsaron una revolución erótica que podría compararse a la liberación sexual de los años sesenta del siglo pasado.

En los salones de la alta sociedad parisiense, donde el matrimonio era un asunto de conveniencia y se desplegaban los rituales de galantería y seducción que reflejan Las amistades peligrosas, el sexo se libera de ataduras. Una nueva cultura del deseo y del erotismo acabó con la estigmatización del acto sexual, ridiculizó la castidad por antinatural, reclamó el divorcio y acogió la homosexualidad y las relaciones sexuales fuera del matrimonio.

Pero el siglo XIX cortó de raíz toda esa voluptuosidad. A fin de evitar una explotación excesiva de las prostitutas por parte de los padres, éstos tenían terminantemente prohibido hacer cualquier tipo de préstamo que pudiese impedir a las mancebas abandonar en un momento dado su oficio; asimismo, debían comprobar, antes de aceptar a una nueva trabajadora, que no tenía sobre sí ninguna deuda en la Mancebía de procedencia. Antes de incorporarse a la Mancebía, debían presentarse ante la comisión municipal; ésta comprobaría que reunía los requisitos necesarios: Una vez incorporadas a sus boticas, deberían observar una determinada conducta: Este ordenamiento se completa con una serie de advertencias tendentes a evitar las pendencias y a asegurar el control exclusivo del burdel por parte del Concejo.

La normativa sevillana debió hacerse desde pronto muy conocida entre otras ciudades castellanas, hasta el punto de que en Felipe II decidió hacerlas extensivas para todas las mancebías del reino , promulgando así la primera reglamentación nacional sobre la prostitución. Durante cincuenta años, éste sería el sistema de gestión y control por el que se guiaría la prostitución sevillana. Veamos el texto íntegro de la Ordenanza y que cada cual saque sus conclusiones. Ordenamos que el padre o padres que fueren en esta dicha ciudad no puedan él ni otro por él directa ni indirectamente alquilar ropa alguna, ni camisa, ni toca, ni gorguera, ni saya, ni sayuelo, ni otra cosa ninguna a ninguna muger de la dicha mancebía, ni quedar a pagar por ella a ninguna persona, so pena que por la primera vez que lo hiciere y le fuere probado pague de pena mill maravedíes e pierda todas las ropas que ansí alquilare o comprare, o quedare por fiador de ellas, y se repartan en esta manera: Item, ordenamos y mandamos que el tal padre o padres no puedan recivir ellos, ni otros por ellos, ninguna muger empeñada, ni sobre ella ni sobre su cuerpo puedan dar ni prestar dineros algunos directa ni indirectamente por ninguna via ni forma que ser pueda, aunque ella propia lo consienta y aunque la tal muger los pida prestados para curarse ni para otra necesidad que tenga, so pena que por la primera vez caiga e incurra en pena de dos mill maravedíes y tenga perdidos los dineros que ansí prestare y por la segunda vez tenga la pena doblada, e las penas se repartan por la forma arriba contenida.

Item, ordenamos y mandamos que los tales padres no consientan a ninguna muger estar enferma en la dicha mancebía, ni las curen, ni les den medicina alguna, sino que luego hagan saber a los diputados nombrados por la ciudad para que ellos las hagan llevar a los hospitales, so pena que por la primera vez aya de pena mill maravedíes repartidos en la manera que dicho es, y por la segunda vez la pena doblada.

Item, ordenamos y mandamos que en la dicha ciudad de aquí adelante, quando por su señoría se arrendaren las boticas de la mancebía, que su señoría sea servido de las mandar arrendar con las condiciones de suso contenidas y las mismas guarden y cumplan las otras personas que tienen y tubieren arrendadas las boticas y mesones que hay en la dicha mancebía. Item, pedimos y suplicamos a la dicha ciudad que desde aquí adelante y dende luego su señoría nombre un veinte e quatro e un jurado que sean diputados de en quatro en quatro meses para ver y visitar los dichos padres e se informen si guardan y cumplen lo de yuso contenido, y que siempre quede uno de los dichos diputados viexos para el otro que nuebamente se nombrare, y que lo hallaren que es cosa dina de remedio hagan saber al asistente o a sus thenientes para que lo manden guardar y executar, no obstante que nosotros seamos y quedemos jueces para lo ver y visitar y proveer en el caso lo que sea justicia conforme a lo aquí ordenado.

Item, ordenamos y mandamos, prohibimos e defendemos que las dichas mugeres de la mancebía no estén ni residan en ella ganando en ninguno de los días de domingos, fiestas y quaresmas y quatro témporas y vigilias del año, antes mandamos que en los tales días las puertas de la dicha mancebía estén cerradas y que el padre no las abra ni consienta abrir para el dicho efecto, so pena a la muger que ganare los tales días en la dicha casa le sean dados cien azotes y al padre que lo consintiere e no lo impidiere y estorbare le sea dada la misma pena.

Item, mandamos que el padre de las mugeres no consienta ganar, ni dormir noches, ni siestas a ninguna muger fuera de la dicha mancebía si no fuere a comer o cenar y luego volberse a la dicha mancebía, so pena que por cada vez que lo contrario hiciere qualquiera de las dichas mugeres, o él por consentillo, incurra en pena de seiscientos maravedíes repartidos la mitad para los Propios y la otra mitad para el denunciador, lo cual manda executar desde el día que se le notificare, e que no tenía mas de una casa en que moren, pues no ganando en ella las dichas mugeres le basta.

Las quales dichas ordenanzas mandan que se guarden y cumplan en todo como en ellas se contiene y no excedan de lo en ellas y en cada una de ellas contenido, so las penas en ellas declaradas, por el tiempo que la voluntad de la ciudad fuere.

Fecho en Sevilla, miércoles siete días del mes de mayo de mill y quinientos y cincuenta e tres años". Antiguas ordenanzas municipales de la ciudad de Ronda y su jurisdicción mandadas pregonar por orden del rey Don Felipe Recogidas en "Poder y prostitución en Sevilla" pp.

La vivienda o aposento surtido del ajuar preciso para habitarlo. Domus familiari supellectili instructa" Como ejemplo de uso, nos cita la Ordenanza de Granada:

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Domus familiari supellectili instructa" Como ejemplo de uso, prostitutas siglo granada prostitutas cita la Ordenanza de Granada: AyuntamientoAudiencia e Inquisición. A finales de siglo, la presión del jesuita padre León y los congregados consiguieron hacer cumplir las ordenanzas de en el sentido de estuvieran cerrada la Mancebía los domingos y días festivos. Hoy, a la vez que la Red ofrece pornstars prostitutas prostitutas del salvaje oeste mayor oferta de sexo y pornografía nunca imaginada, se prohíbe paradójicamente o se penaliza la prostitución en la mayoría de los países, lo que da pie a un comercio del sexo opaco, insano y controlado por las mafias. En enero pasado, un grupo de prostitutas ibicencas dio el primer paso constituyendo una cooperativa que cotiza a la Seguridad Social. Eran famosos en Sevilla ciertos jóvenes conocidos como " gente de barrio ", hijos de buena familia, ociosos y holgazanes, que gustaban andar con las mujeres de torpe vida. Acuñaciones Monetarias Ibéricas Precedentes. Como es de suponer, solían frecuentar la compañía nocturna de elementos poco deseables de la sociedad sevillana que eran, a la vez, sus clientes y sus protectores. En la próxima entrega comentaremos las apreciaciones de los autores del proyecto la Rochela respecto de dos fenómenos también condenados tanto por lasa Iglesia como por el poder civil: Antiguas ordenanzas municipales de la ciudad prostitutas siglo granada prostitutas Ronda y su jurisdicción mandadas pregonar por orden del rey Don Felipe Ver mas trabajos de Historia. Veamos el texto íntegro de la Ordenanza y que cada cual saque sus conclusiones. Prostitutas y Homosexuales Enviado por diego mario ponte triveño.